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¿Cómo funciona el mundo de la edición? Información Básica para novatos

Los profesionales que ya trabajamos en el mundo de la edición a veces nos llevamos las manos a la cabeza con ciertas dudas o afirmaciones equivocadas que tienen algunas personas sobre su funcionamiento.

Pero es lógico. Cada uno es experto en su campo, pero en campos ajenos podemos asumir o deducir información equivocada. Especialmente si nos han informado mal. También es posible que interpretemos mal una información correcta por nuestra falta de experiencia. Por algo se dice que “cuando el alumno está listo, el maestro aparece”.

En lo que se refiere a la edición, he detectado que las dudas de aspirantes a profesional suelen venir de mezclar situaciones y conceptos. Además de la propia inexperiencia.

En Letrablanka hace poco recibí un mail de alguien que quería publicar una obra y preguntaba, entre otras cosas, si tenía que pagar por la edición.

Me molesté en hacerle un breve resumen del funcionamiento del mundo editorial y de sus opciones de edición dentro del mismo. Esta entrada es una adaptación y ligera ampliación de dicho correo. Servirá para aclarar conceptos y funcionamiento básico a aquellos que aun no los conozcan.

Antes de empezar, aclaro que cada editorial, libro y situación es un mundo, y el lanzamiento y características de cada uno puede tener sus propios matices y particularidades.

Esta es una información muy básica y estandarizada:

Figuras editoriales y sus papeles

Autor/a: Quien hace la obra.

Editorial: La empresa que se encarga de publicar la obra en un libro bajo su sello editorial y paga los gastos de producción, así como tomar decisiones comerciales que pueden llegar a influir en decisiones artísticas del producto (el libro).

Imprenta: La empresa que imprime el libro y cobra por su impresión.

Distribuidora: La empresa que vende el producto y se lo hace llegar a las tiendas que deciden comprarlo para venderlo en su comercio. Habitualmente la distribuidora se queda un 55% del precio del libro y se lo vende a la librería a un 75% aproximadamente. La librería lo vende al lector al 100%.

Cuando las editoriales hablan de “ejemplares vendidos” se refieren a los ejemplares vendidos de la distribuidora a la librería. No a los vendidos de la librería al lector.

Opciones de publicación

1) Obra o proyecto de obra buscan editorial para lo que surja:

Tú haces una propuesta editorial a una editorial (“me gustaría publicar este libro”). Si la editorial le ve potencial como producto y le interesa convertir tu proyecto en libro, se firma un contrato. Este contrato dice que tu obra y los derechos sobre tu obra son tuyos, pero le cedes los derechos a la editorial para que trabaje con ella durante X tiempo (reconociendo tu autoría y pagándote tu parte, claro). Dependiendo de como se geste el proyecto, se puede dar el caso de que los derechos sobre tu obra no caduquen. Por ejemplo, cuando la editorial empieza a trabajar en el proyecto estando éste en una fase muy embrionaria y siendo la obra final el resultado del trabajo conjunto con la editorial (en estos casos hablamos de “obras de la casa”).

La editorial se encarga de pagar todos los gastos, incluido pagarte a ti. Lo normal es que te paguen entre un 8% y un 12% del precio de venta del libro sin IVA. Es decir, se le resta el IVA al PVP y de ahí se calculan todos los porcentajes. Puede que te paguen un adelanto de X ejemplares o puede que no. Depende de cada caso.

2) Autoedición:

Aclaración de conceptos

A veces, cuando alguien que no sabe como funciona el mundo editorial quiere publicar una obra, se hace preguntas como “¿tengo que pagar por la edición?” (no son pocos los que me han preguntado esto en Letrablanka) o incluso “¿como se decide el precio de salida?”.

Eso no son preguntas de autor, son preguntas de edición. Quien desconoce el mundo editorial a veces cree que publicar un libro con una editorial es como ir a una copistería y encargar 100 carteles y que te cobren. No va por ahí la cosa.

Aclaración importante: Un libro no sólo representa al autor, sino a la editorial que decide publicarlo. Por lo que es lógico que las decisiones comerciales y de diseño pasen más por la editorial (que es quien paga todos los gastos) que por el autor o autora de la obra.

Si una editorial decide publicarte, es posible que se te pida opinión de ciertos aspectos. Pero a última hora son decisiones editoriales porque, aunque las páginas de su producto contengan tu obra, sigue siendo su producto, financiado por la editorial y del cuál tú te llevas tu parte. (Nótese la diferencia entre “obra”, “libro” y “producto” a lo largo de la entrada).

Si quieres tener control absoluto de las decisiones editoriales (portada, logotipo, tipo de papel, diseño del libro, etc. etc.) y no tener que rendirle cuentas a nadie, deberás apostar tu propio dinero. Ahí entra la autoedición.

Autoeditarse

Autoeditarse significa publicar el libro por tu cuenta. Encargándote de ponerle ISBN, buscar una distribuidora (o buscar alternativas, como venderlo en eventos o tienda online), pedirle presupuesto a una imprenta, pagar la impresión a la imprenta independientemente de las ventas del libro…

No hay que confundir “autoeditarse” con “hacer un fanzine”. Aunque a veces haya fanzines considerados como tal que en realidad lo que están haciendo es autoeditarse (y viceversa).

El precio de portada se decide haciendo números, calculando cuanto te cuesta producir el libro, cuantos ejemplares necesitas vender para recuperar la inversión y que te queden suficientes que vender para sacar beneficios. Un crowdfunding sería la forma más segura de intentar llevarlo a cabo. Un crowdfunding también es un marrón curioso, pero es una apuesta mucho más segura.

Una opinión personal por si os decantáis por la autoedición: Huid de las imprentas digitales y trabajad con imprentas tradicionales.
En una imprenta tradicional deberéis hacer mínimo 1000 ejemplares porque por imprenta tradicional los caros son los primeros 1000 y apenas varía el precio de hacer 500 a hacer 1000, pero proporcionalmente esos ejemplares serán MUCHO más baratos que los 100, 200 o 500 que hagáis por imprenta digital.
Por imprenta digital será muy complicado que encontréis un precio para poner un PVP razonable que os permita recuperar lo invertido en el libro y ganar lo suficiente para obtener beneficios y pagar una segunda edición con los beneficios de la primera si consiguierais venderla entera.
Últimamente hay alguna imprenta digital que afirma tener precios competitivos y lograr igualar el precio unitario con el de las imprentas tradicionales sin necesidad de encargar 1000 ejemplares. Si es así, estupendo, pero en todo caso investigad, comparad, y no descartéis automáticamente la imprenta tradicional por la cifra de 1000 ejemplares sin haber pedido y comparado presupuestos antes.

3) Editoriales con servicios de autoedición:

Esta opción es la del “sí, pero no”. Es como autoeditarse, pero a través de una empresa que te cobra por ello.

Últimamente han surgido “editoriales” cuyo catálogo está compuesto exclusivamente por obras autoeditadas. Es decir, obras de gente que quiere autopublicarse como en la opción 2, pero que no tienen construida la maquinaria para hacerlo (contacto con la imprenta, distribuidora que le distribuya, formalismos para solicitar ISBN…) y no saben o no quieren construirla. Ahí entran este tipo de editoriales. En realidad podrían definirse mejor como “empresas de servicios editoriales para autoedición”. Este tipo de empresas tienen sus ventajas que ahora veremos, pero hay que huir de aquellas que intentan hacerse pasar por editoriales de verdad (y no. No pienso matizarlo).

3.1 Empresas DE servicios editoriales para autoedición

Son una empresa editorial que ya tiene construida toda la maquinaria interna para publicar. Pero en lugar de hacer fabricar y generar catálogo propio, se dedican a vender sus servicios a gente que no tiene los medios para autoeditarse. Lo cuál no está mal. No deja de ser una forma de autoeditarse, pero formando parte de un catálogo más grande. Por lo que podrías beneficiarte de los fans que ya tenga la empresa como “editorial”.

3.2 Editoriales CON servicios de autoedición

Además de las empresas de servicios editoriales, también hay editoriales tradicionales con servicios de autoedición. Mi opinión personal es que esto no es una opción real a tener en cuenta. ¿Por qué? Pues…

Si envías tu proyecto a una editorial, y esta confía en dicho proyecto para convertirlo en un libro, lo publicará ella misma. Apostará su dinero para lanzar el producto al mercado e intentar sacar beneficios. Si no lo publican con su dinero pero pretenden publicártelo en un sello de autoedición en el que tengas que pagar tú es como decir:

“No creemos que producir tu libro nos vaya a dar dinero. ¡Pero seguro que a ti si! Deberías apostar tu propio dinero pagándonos para que te lo publiquemos y seguro que te enriqueces. Creemos que nosotros no nos habríamos enriquecido publicándolo. ¡Pero seguro que a ti te irá GENIAL”.

Es raro.

Decidir la mejor opción para ti

Por defecto no hay una opción mejor que otra. Cada una se ajustará mejor a cada tipo de proyecto. Incluso la opción 3. Bueno, la 3.1. La opción 3.2 personalmente me parece una canallada. A partir de ahora, cuando hable de “la opción 3” me refiero a la 3.1.

La opción 1 es la más cómoda para el autor, aunque cede el control sobre su obra a cambio de no tener que invertir en ella.

La opción 2 es la más arriesgada económicamente y te comes TODOS los quebraderos de cabeza. Pero si el libro funciona vas a ganar mucho más, ya que el producto te pertenece por completo. ¡Al que algo quiere, algo le cuesta!

La opción 3… Suele ser proporcionalmente muy cara (300 o 500 euros para 50 o 100 ejemplares y venderlos por tu cuenta). Mi opinión es que no es una opción pensada para profesionales. Está más destinada a gente que es profesional de otro campo pero que también dibuja o escribe y le hace ilusión tener una obra editada. Lo cuál no es malo en absoluto. El mundo de la edición es un mundo que se sirve del arte, y el arte está para disfrutarlo. Así que si por hobby alguien quiere editarse un libro y vender algunas copias a sus vecinos, es fantástico y precioso.

Pero incluso si tienes aspiraciones profesionales,  la opción 3 tiene sus pros:

  • Es una buena forma de tener tu trabajo editado y delegar tareas como la maquetación.
  • Tener a mano un ejemplo bien editado de tu trabajo y tenerlo de muestra.  Así podrás mostrar a otros profesionales del sector lo bien que puede quedar tu trabajo editándolo. Cuando una editorial ve un proyecto, lo visualiza cual diamante en bruto e imagina como luciría y si podría funcionar. Así que mostrarle una edición física sin necesidad de que se la imagine quizá te ayude a abrirte puertas.

Espero que esta entrada os haya sido útil para saber como funciona el mundo editorial… ¡o para pasarle esta entrada a quien os pregunte y ahorraros unas cuantas explicaciones básicas!

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Sesiones de firmas ¿Qué son y porque no son todas iguales?

Recientemente se ha celebrado el Salón del Cómic de Barcelona. Además de ser un salón que ha introducido varias novedades (que me gustaría comentar en otro momento), ha sido un evento en el que, como es habitual, las editoriales y sus autores han contribuido con jornadas de un tema del que llevaba tiempo queriendo escribir: Sesiones de firmas.

A todos nos gusta tener una firma o dedicatoria de quien nos ha hecho disfrutar con sus viñetas. Y por supuesto, también nos encanta que vengan a pedirnos firmas quiénes han disfrutado con las historias que hemos creado.

Pero como suele decirse, hay un momento y un lugar para cada cosa. ¿Sabes distinguir entre una sesión de firmas y otra? ¿Entiendes qué se puede firmar, qué no y lo aceptas con madurez? Lo divertido de estas preguntas es que sirven tanto para los lectores como para los autores.

El hecho de tener delante simultáneamente una obra y a la persona que la ha creado o comprado no significa que sea un buen momento para firmarla. En las sesiones de firmas hay algunas condiciones que determinan sus características y el porqué hay algunas variaciones entre las normas de cada una. Vamos a verlas y a aclarar un tema que suele generar debates (¡y en ocasiones, tiranteces!).

¿Para qué se organiza una sesión de firmas?

La organice una editorial, una librería especializada, generalista, de barrio o de una cadena la respuesta es sencilla: Se organiza para motivar las ventas.

Hay quien dirá que es por promoción y por acercarse al lector. Temas importantes sin duda y que también se benefician de una sesión de firmas. Pero el motivo principal siempre son las ventas. De hecho, las ventas también son el motivo de la promoción, por lo que afirmar que algo se hace por “promoción y ventas” puede ser algo redundante.

¿Quién la organiza?

Librerías (u otros comercios si están interesados en ello), editoriales o en colaboración entre ambas. En ocasiones, incluso eventos si creen que la presencia del autor va a atraer más público (o lo que es lo mismo, vender más entradas).

Los autores no solemos organizar las sesiones de firmas. Al menos oficialmente. Y en realidad, no deberíamos. A no ser que hablemos de sesiones de firmas de material autoeditado, ya que cuando eres al mismo tiempo editor y autor de tu propia obra, eres el responsable del libro más allá de su autoría. Pero por lo general, para ir a firmar es mejor esperar a que quieran que vayas a firmar.

¿Quién paga los gastos de la sesión de firmas?

Esto puede sorprender a algunos, pero las sesiones de firmas generan gastos para organizarlas (viaje, alojamiento, la contratación de un stand si hablamos de firmar en un evento…) y los paga la parte interesada en organizar la sesión de firmas siempre que esta parte no sea el autor. Si un autor, movido por su deseo de sentirse querido por sus fans, se paga su propio viaje y alojamiento para acudir a una sesión de firmas, está siendo un buen fan de sus fans, pero un pésimo profesional. Básicamente está regalando su tiempo a cambio de perder su dinero, e ir a trabajar para perder dinero es absurdo.

En todo caso, la organización de una sesión de firmas consiste en un trato del que todas las partes necesitan sacar un beneficio. Y si: Aunque hay diferentes tipos de beneficios, en este caso me refiero estrictamente a un beneficio económico. Sea directo o indirecto.

Aunque no debería hacerse nunca, cuando uno empieza se pueden entender algunas inversiones en desplazamientos y promoción perdiendo dinero pensando en el medio plazo. Pero en esta entrada estamos hablando en términos profesionales, de alguien que pretende pagar las facturas de ese mismo mes a través de su profesión.

¿Qué se promociona en la sesión de firmas?

Hay dos opciones: Que la sesión de firmas sea de un autor (toda su obra) o de una obra concreta recién lanzada.

En resumen, una sesión de firmas…

  1. Se organiza para incentivar las ventas.
  2. Cuesta un dinero enviar/traer al autor al comercio o contratar un stand para que tenga un espacio en el que firmar.
  3. Por lo que es habitual que la norma general sea que se deba comprar algo para que te firmen o que, como mínimo, el material a firmar sea de la editorial que organiza las firmas cuando ese sea el caso.

Hay una excepción en la que no hay norma alguna y te pueden firmar lo que quieras, sea de la editorial que sea y sin necesidad de comprar nada: El caso en el que es la librería la que organiza una sesión de firmas con el autor. Pero tiene “trampa” (entre comillas. No es trampa alguna). Si vas a una librería a que te firmen un libro, aunque lo traigas gratis de casa, es casi seguro que acabarás comprando algo más. La librería cuenta con eso para amortizar los gastos del autor y, lógicamente sacar beneficios. Y aunque ese no sea el caso, le servirá para promocionar su librería entre lectores que quizá no la conocieran antes de llevar al autor a firmar (¿y para qué habíamos dicho que servía promocionar?).

También puede haber otros escenarios en los que se le puedan llevar a un autor cualquier material de cualquier editorial. Pero por lo general, estos casos suelen tener la compensación escondida en alguna parte (quizá el evento le haya pagado los gastos al autor, o la editorial haya recibido una rebaja en el stand… llamadlo X). En todo caso, cuando hay “firmas libres” es porque el escenario está preparado para tener beneficios.

Conclusión a ambos lados de la mesa

Delante de la mesa, llevar a una sesión de firmas un material no permitido (comprado en otro sitio, de otra editorial a la que organiza la sesión, un libro diferente para el que se ha montado…) siendo consciente de todo esto, e insistir en que te lo firmen o presionar para ello, es no respetar el trabajo de quiénes te han traído al autor (e incluso el del propio autor) para que pueda firmarte tu ejemplar.

Detrás de la mesa, acceder a firmar un material no permitido en la sesión en un espacio que ni te pertenece ni has contratado tú mismo como autor, es comportarse de manera poco profesional, además de tirar piedras a tu propio tejado: Por un lado, estas convirtiendo tu sesión de firmas en un gasto inútil para quien ha pagado su organización (y, si es en el caso de la editorial, la producción del propio libro). Por el otro, acostumbrando a los lectores a que pueden saltarse las normas y a firmarles material antiguo en sesiones organizadas para vender material nuevo, motivas que no compren tus nuevas obras. Y la adoración puede ser antigua, pero tus facturas son nuevas.

Es lógico que como autores agradecidos con nuestros lectores nos apetezca firmar cualquier obra nuestra en cualquier circunstancia. Pero hay que valorar el propio trabajo y, al igual que delante de la mesa, también el de la gente que ha arreglado las circunstancias para que podamos estar ahí firmando y motivando las ventas de nuestra obra.

Estéis a un lado u otro de la mesa en la próxima sesión de firmas, ahora sabéis que nada es porque si y que, aunque la experiencia de hacer cola para que te firmen o para firmar pueda ser la misma de una sesión a otra, las circunstancias que la han hecho posible pueden variar.

¡No lo olvidéis y disfrutad de vuestra próxima sesión!

 

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Cómics “dedicables”

Hace poco volví al Festival de la bande dessinée d’Angouleme, un evento que como autor y editor siempre te llena de ideas, energía y expande tu cerebro en diferentes direcciones.

A causa de ello, visualicé un nuevo rumbo que podrían empezar a explorar algunos de nuestros salones para seguir consolidando y ampliando nuestro mercado, además de empezar a creernos nuestro papel como industria y contribuir a que ésta siga acumulando opciones de crecimiento. Podéis leerlo aquí 🙂

Pero aun hay otro aspecto -y con esto acabo mis reflexiones (de este año) sobre el evento- que me llamó la atención en el Festival de Angouleme…

El Salón de las firmas: Dedicación en dedicar

Incluso en la mayoría de nuestros eventos hay sesiones de firmas a pesar del tamaño aun en expansión de nuestro mercado. Al menos, en los eventos de cómic/manga que pretenden estar más enfocados hasta cierto punto en el tema editorial más que en alcanzar cierta cota de stands y visitantes. Sin olvidar los eventos literarios, por supuesto. Pero como sabéis me centro en el sector específico de las viñetas.

Pero lo de Angouleme va un paso más allá: Prácticamente todo el evento parece enfocado a la obtención de dedicatorias. De material comprado en el propio evento, por supuesto. Porque traer a autores para que dediquen ejemplares nunca es gratis para quien organiza las firmas.

Casi todos los stands tenían una zona para firmas de autores. Y en realidad digo “casi” para cubrirme, porque en el momento de escribir estas líneas no recuerdo que hubiera ningún stand editorial que careciera de ella. En algunos stands de editoriales independientes, si hacía falta, hasta se reconfiguraba el stand entero a horas concretas del día para crear dicha zona.

Esto viene de lejos y es resultado de ser un evento que pertenece a un mercado del cómic enorme con una industria casi igual de enorme (y como comentó Sergio Bleda en twitter muy acertadamente, de que en los 80 el expresidente Miterrand promovió e impulsó la lectura en colegios).

En nuestro país ya sabemos que por mucho que una editorial, librería o autor/a monte una sesión de firmas, no implica que vaya a ir nadie. Incluso en Angouleme, aunque muchísimas colas eran enormes y la mayoría de autores gozaba de al menos un mínimo de actividad, en algunos stands de editoriales independientes podían verse autores en stand by, esperando pacientemente la ocasión para promocionar su obra o a que viniera alguien a por una firma. Porque lógicamente y por mucha industria que haya en tu mercado, cualquier fama empieza por trabajo y promoción.

Y un enfoque como el de Angouleme parece enfocado en fomentar dicha promoción, porque la impulsión de obtención de firmas no termina en las zonas dedicadas a las mismas.

“En dédicace”

Escaparate de una tienda del ropa. Desde la calle se puede ver al autor Christian Peultier y el espacio para vender y firmar ejemplares de sus obras editadas por éditions La fille de la lune.

Además de la enorme lista de autores firmando; además de la zona específica de firmas en cada stand; además de al menos un stand general de firmas del salón; y además las mesas de venta de cómics con presencia de sus autores montadas por todo el pueblo (incluso en comercios sin relación con los cómics)… Además de todo esto, hay un último elemento que completa la focalización de la obtención de firmas: Los cartelitos de “En dédicace”, cuya traducción literal sería “en dedicación/Dedicando”.

Por “en dedicación” se entiende que el cómic que tiene colocado el cartel pertenece a un autor o autora que tiene sesiones de firmas programadas en el local/stand o en el evento. Quizá la traducción podría adaptarse. Para mi, “en dedicación” me transmite la sensación de que la sesión de firmas se está llevando a cabo en ese mismo instante. Por eso, y a falta de un término mejor, voy referirme a estos cómics con potencial para ser dedicados como cómics “dedicables”.

Para entender de qué estamos hablando exactamente, no me refiero a los carteles habituales anunciando sesiones de firmas y los horarios de las mismas. Sino de carteles individuales para cada cómic, destacando ese cómic como dedicable entre el resto, como en las siguientes fotos:

A lo tienda online

Es cierto que todo es consecuencia de un mercado/industria que ha sido cuidado desde hace mucho tiempo y que ya está en funcionamiento. Pero no deja de ser curioso el “efecto llamada” que provoca el ambiente. La gente esperando firmas, zonas de firmas preparadas por todas partes y con los carteles “En dédicace” en los cómics dedicables también por todas partes… Acaba contagiando.  Al fin y al cabo, los ambientes nos contagian y nos influyen. No es lo mismo ponerse a bailar en una sala prácticamente vacía con música tranquila que hacerlo en una llena de gente animada; de la misma manera que no es lo mismo levantar un aplauso que unirse a él.

No pude evitar extrapolar y comparar el enfoque del evento focalizado en la obtención de cómics dedicables con las normas básicas de potenciación del comercio online.

Me explico. El comercio online se puede resumir en una sola norma básica: Que absolutamente todo el mapeado de tu página web esté enfocado a que el usuario haga click en “comprar”. Eliminando toda la paja, secciones e información adicional que sea necesario para ello y que, en las secciones que queden, la tentación de sumar algo a tu carrito esté por todas partes de forma sutil pero evidente. Igual que las pilas, tazitas y otros mini artículos colocados en la cola de los supermercados y otros comercios para que no te lo pienses mucho mientras haces cola.

El cartel de “En dédicace/Dedicable” (y sus ligeras variaciones, como se puede ver en las diferentes fotos) va más allá de los carteles que solemos ver en nuestros eventos anunciando tal o cual firma de autor. Se trata de dos palabras que vas a encontrar vayas donde vayas, ya sea como frase en si misma o como parte de una. Hecho deliberadamente o no y sea causa o consecuencia, la expresión “En dédicace” colocada prácticamente sin excepción en todos los cómics dedicables es más que información. Es un concepto.

Sección de firmas de la librería Cosmopolite. Integrada en la librería (y con autoeditores incluidos, por cierto)

En conclusión

Un concepto que me gustó mucho, que va en la línea de dar valor a las obras, sus autores, al propio evento por tenerlos allí y a la misma industria. Un concepto que da una información primaria en décimas de segundo a quien ya sabe de qué va y con potencial para despertar curiosidad y contagiar a quien lo vea por primera vez. Y de aplicación muy sencilla tanto en eventos como en librerías. Tan sencilla que es difícil no pensar en que deberíamos aplicarnos el cuento.

¿A ti también te llaman los cómics dedicables?

Alain Peral, actual autor de Los Pitufos, firmando ejemplares en… Una juguetería 🙂
Monsieur Peultier firmando en la tienda de ropa. Pudimos verlo ahí sentado desde la mañana hasta la finalización de la jornada ya entrada la noche.

Firmas callejeras

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¿Se puede vivir del cómic en España?

Si se puede vivir del cómic en España es un debate que siempre está en la calle. O al menos, las calles que frecuentamos dibujantes, editores y demás fauna comiquera en nuestro país.

Es lógico hacerse esa pregunta. Partimos de la base de que en nuestro país, actualmente, aun no existe una industria del cómic como tal. Es ahora, en esta generación, cuando se está creando. Las herramientas están ahí, como señalamos recientemente, y muchos autores lo consiguen, pero todavía no es la norma. Porque es en estos momentos cuando se está creando esa industria que dábamos por perdida.

Por suerte, o mejor dicho, al menos, tenemos un mercado que goza de muchas publicaciones y cada vez más lectores que las consumen. Pero una cosa es “mercado del cómic” (la publicación y venta de historias en viñetas, vengan de donde vengan); y otra cosa es “industria del cómic” (el conjunto de mecanismos que permiten vivir de la creación de cómics y la venta de los mismos dentro de nuestras fronteras).

Así que… ¿se puede vivir de dibujar en España?

Depende de lo que entendamos por “dibujar”.

Y por “en España”.

¿”Dibujar” qué y donde?

Si por “dibujar” nos referimos a la amplia gama de trabajos relacionados con dibujar, la respuesta es si. Ilustraciones por encargo, storyboards, dibujos para catálogos, diseño de personajes, concept art para desarrolladoras de videojuegos… Las posibilidades son muchas, y se amplían si por “en España” nos referimos a “desde” España, enviando los trabajos por mail a empresas más allá de nuestras fronteras.

Vivir del cómic en España exclusivamente, incluso si nos referimos a trabajando para editoriales españolas, es posible. Como no me cansaré de repetir, todavía no hay una industria con una maquinaria que permita dibujar una serie de páginas en un periodo determinado de tiempo y que nos garantice cobrar X por página, y por lo tanto no es la norma habitual. Pero se puede.

Para bien o para mal, y como nuestra industria aun no está totalmente en marcha, podríamos decir que hoy por hoy, vivir del cómic en España depende mucho del caché.

Continuidad y retroalimentación

Por “caché” entendemos el valor que se pueda tener. En este caso como artista.

Cuanto más caché, más se valorará tu trabajo, y eso puede tener dos consecuencias: Que se vendan más ejemplares de tu trabajo y/o que tu trabajo se pague más caro.

Un autor necesita de cierta continuidad para generar caché. La forma habitual de ganárselo es que el trabajo hable por si mismo y aumente el caché según se consigue aumentar el número de seguidores y ventas. E incluso de ofertas de trabajo.

Después están los factores externos.

¿Además de dedicarte al cómic, haces ilustraciones por encargo? Dibujar un cómic requiere de varias semanas o meses. Así que generar fama dibujando a través de otro canal es una muy buena manera de generar esta continuidad de la que hablábamos antes. Y de generar seguidores… y futuros compradores. No quiere decir que todos los seguidores y clientes de ilustraciones por encargo vayan a comprar tus obras, pero es una buena forma, mientras la industria sigue creciendo, de generar dos campos relacionados que se retroalimenten el uno al otro: Cuanto más famosas sean tus ilustraciones, más gente comprará tus obras. Y cuanta más gente compre tus obras, más ilustraciones te pedirán y más caras las podrás cobrar.

Más factores externos: ¿Antes de dictarte al cómic en España venías con una fama generada previamente?  ¿Alguna obra tuya se ha publicado en el extranjero? (“El criterio de mi país es cutre, ¡pero si a esta persona lo han publicado en otro país es que es bueno!”. En España somos muy de esto). ¿Tienes un famoso canal de Youtube? ¿Has salido en televisión?

Es complicado, por no decir imposible, separar dos identidades públicas. Especialmente si ambas trabajan en mundos relacionados entre si en mayor o menor grado. Por lo que los factores externos, nos guste o no, afectarán a tu caché y a las ventas de tu obra. Independientemente de la calidad del mismo.

En conclusión

La industria aun se está preparando para acoger y apoyar a los autores nacionales, y aunque muchos se quedan a medio camino, si es posible vivir del cómic en España. Especialmente si con “en España” hablamos de trabajar para editoriales extranjeras (con una industria ya formada en sus mercados).

En una industria aun creciente como la nuestra, ayuda tener una fama generada previamente de algún medio más mediático que nuestro actual y aun joven mundo del cómic.

Por último, hay muchos autores que viven del cómic no porque tengan un caché generado. Sino por una combinación de ir ganando seguidores gradualmente a través de su trabajo, y también (aunque no necesariamente) de que su trabajo sea exportado y publicado en países con un mercado (y por lo tanto ventas) más grande que el nuestro. Éste último caso, el del autor que vive de generar su obra en España y se exporte a otros países, quizá sea lo más parecido a una industria que tenemos actualmente, y el caso más habitual de quien vive exclusivamente del cómic en España.

Al fin y al cabo, es lógico. En nuestras fronteras empezamos a tener un mercado, pero  todavía se está montando la industria. Así que tiene todo el sentido del mundo que, por ahora, lo más parecido a una industria que tengamos sea vender el material de nuestra industria a otros mercados mientras nuestra cantidad de lectores aun sea insuficiente (pero como ya vimos hace poco, hay motivos para creer que nuestra industria llegará a buen puerto).

Pero eso es quizá tema para otra entrada.

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Noches frente al papel, la frustración de publicar

“Tantas horas escribiendo, haciendo storys, dibujando, entintando… Y todo para que nadie haga caso de lo que hago…”.

Si eres una de esas personas que se quiere dedicar a vivir del noble arte de crear cómics en España, seguro que esas palabras alguna vez se han asomado por tu mente. La última vez quizá fue ayer mismo, mientras entintabas.

Es lógico. Además de laborioso es un trabajo solitario. Es fácil que nuestras cabezas tiendan a divagar y pensar de más. Exige muchas horas de nuestro tiempo. A menudo sólo para ver como ese cómic que has conseguido crear y publicar se ve sepultado en las tiendas entre la gran cantidad de novedades americanas, japonesas o francesas.

Y eso entre las tiendas que se dignan a ponerlo al alcance de sus lectores, ya que la mayoría de ellas ni lo pone en su estantería, ¿verdad?. Ya no digamos en el escaparate; o que además lo lean y recomienden su compra; o que se interesen en pedirte herramientas para promocionarlo mejor. Demonios, quizá has llegado a verlo colocado de canto en la semana de su lanzamiento. Con la portada oculta como si de un número atrasado se tratara. Notas incluso como te miran las librerías, como si te hicieran un favor por haberse dignado a poner tu cómic entre los cómics de verdad y con cara de que si no se vende es sólo culpa tuya, de tu mediocridad, y del tiempo que pierdes por no estar dibujando Spiderman en Marvel en lugar de contribuir a esta industria penosa, porque lo tuyo no lo quiere nadie.

Y acabas sintiendo que no tienes a nadie.

Que no vales nada.

Que no importas.

Deseo y frustración

También es normal sentir eso. Has leído inspiradoras historias sobre como Jeff Smith sacó adelante su autoedición de Bone. O sobre cualquier otra obra que empezó discretamente y que gracias a las oportunidades generadas con el apoyo de distribuidoras, librerías o medios dependiendo del caso, un pequeño grupo de lectores en las calles de Nueva York u otra ciudad que inspire a tu cerebro llevó la obra a un mediano y luego a un gran grupo de lectores, logrando diferentes cotas de éxito.

Te frustra sentir que no vale la pena crear algo propio y original en 22, 48 o 100 páginas. Sientes que es esforzarse en vano, porque sólo vale la pena crear material escudándose en la fama de otros, creando una parodia, o dibujando por encargo ilustraciones con personajes ajenos de películas, cómics o animes de moda. Todo obras extranjeras, por supuesto.

Sientes que cualquier éxito que puedas tener con material propio será relativo, indie como mucho y, sobretodo, insuficiente. Porque no te basta que tras 300 horas de dibujo no logres pasar de esas 60 personas que esperan tu próximo trabajo porque, en el fondo, sabes que les gustas sobretodo porque saben que sólo hay otras 59 como ellas. Y no es lo que quieres.

Te han prometido que, igual que en el amor, da igual como sea tu obra, porque habrá lectores cuyos gustos encajen con ella, les harás disfrutar, y a cambio te ayudarán a vivir de la profesión que amas.

Pero ves que no aparecen; que tus creaciones no están a su alcance para que las conozcan; que no se generan oportunidades para ayudarte a que llegue el deseado fandom. Ni la oportunidad de devolverle al cómic lo que el cómic ha hecho por ti.

Peor aun. Empiezas a ver cómics protagonizados y escritos por youtubers con pegatinas de segunda edición, sexta edición… “Aaaagh, los youtubers… Malditos infiltrados con más éxito que nosotros…” Puede que hasta hayas acompañado a tus sobrinos, hijos o primos pequeños a conseguir firmas de Lily o Robin con una multitud de fans pidiendo autógrafos como deberían pedírnoslos a nosotros. Y lo peor de todo es que sin ser de tu interés ahora tu también conoces a los youtubers Lily y Robin.

Tus frustraciones ilustradas empiezan en ti, pero acaban atacando a todo el sector:

“La distribuidora no promociona entre las tiendas los cómics desconocidos como el mío”.

“Las tiendas apenas lo piden, y las que lo hacen no ponen interés en promocionarlo y venderlo mientras tengan Naruto y Spiderman”.

“Los lectores pasan de cualquier cómic español a no ser que se haya publicado antes fuera o vaya de parodias”.

De nuevo, es normal que sientas esto.

Porque tienes razón.

Tienes razón

No es cuestión de echar balones fuera. La calidad del trabajo también importa y no vamos a caer en el error de negarlo. Pero es lógica la sensación de abandono. De desplazamiento. De estar invirtiendo horas en vano. Especialmente a partir de cierta edad, en la que se busca abonarse a la efectividad y, las apuestas a largo plazo -incluso a medio- suenan cada vez más desalentadoras.

Dejando aparte la calidad del trabajo, lo cierto es que no es sólo culpa tuya. Porque actualmente estamos metidos en un mercado con una industria que aun no está preparada para respaldarnos.

Todas esas historias inspiradoras, ya hablemos del origen de Spiderman, Las Tortugas Ninja o Bone tienen una diferencia importante respecto a tu historia personal. Y es que sucedieron en industrias cuya maquinaria estaba preparada e interesada en alentarles. No significa que lo tuvieran fácil. Pero las herramientas estaban ahí. Así como el interés (o el no-desprecio) por el producto nacional. Lo cuál, en comparación con nuestro mercado, ya era mucho.

Por supuesto también hubo trabajo. Trabajo duro. Pero de nuevo, no es de lo que estamos hablando hoy. Hablamos de que sería injusto y demagógico no reconocer que en tu actual situación como dibujante del mercado español, incluso con el uso de internet, necesitas 100 veces más esfuerzo y 10 veces más calidad para que tu mercado te haga una milésima parte del caso que le hizo en su momento el mercado de cualquiera de las inspiradoras historias de esfuerzo y éxito que admires.

Así que, durante las largas sesiones de dibujo o escritura, cuando piensas que tu distribuidora podría esforzarse más en promocionar y vender tu obra a las librerías; cuando piensas en que las librerías podrían tratar tu cómic con menos desdén y más interés sin darlo por perdido antes de empezar; o cuando piensas que los lectores podrían mirar más la historia que se cuenta y menos la procedencia de un cómic… Tienes razón. Y no hay forma de negarlo.

Pero para esas noches frente a la mesa de dibujo en la que tu mente divaga o se desespera, tengo una cosa que decirte.

Resiste.

Porque hay motivos para ello.

Y están en camino.

Promesas fundadas

Resiste, porque a tu alrededor hay muchos ejemplos de que todo está en camino. Los hay más sutiles que otros, pero están ahí.

Jesulink cosechó un gran éxito con su serie “5 Elementos“. Es posible que se diera a conocer por “Raruto”, la parodia de Naruto. Pero nadie desarrolla y vende 14 tomos de una historia propia a lo largo de 9 años viviendo de la fama de una obra anterior, aunque sea cierto que ayude a arrancar.

Los cómics de la Colección Científicos de Jordi Bayarri están gustando mucho entre los chavales. En una época en la que un distribuidor, medio o quizá hasta una librería te ha dicho que a los chavales no les interesan los cómics. Que mejor lo dejes pasar.

La criticada fama de El Rubius ha llevado a que se hagan cómics sobre él, (y probablemente) a que otros youtubers se animaran a hacer cómics. Los cuáles además de dar trabajo a dibujantes nacionales (Bonache, Angie Fernández) llegan a todos su jóvenes fans. Y más de uno y más de dos se animará a seguir leyendo, lo cuál es bueno para todos. Además, se está preparando una serie animada de El Rubius, lo cuál puede ser un primer paso importante para que las empresas de productos derivados (muñecos, cromos, videojuegos, transmedia en general) puedan llevarse la mano al mentón y pensar “hmmm… cómics”. Una inquietud, por cierto, que varios autores están manifestando e intentando solventar: La falta de productos derivados de nuestros propios cómics.

No sólo eso. En el panorama general de nuestro mercado, empieza a haber un goteo constante de publicaciones nacionales. Puede que no destaquen en los titulares de los medios (ni generalistas ni especializados), ni en los recomendados de los catálogos de los centros comerciales, o que su paso sea efímero por las estanterías de las tiendas… Pero están ahí. Y más que van a seguir estando.

No es la norma. Esto no va de engañarse. Y pese al aumento de publicaciones nacionales, la mayoría de sus autores no viven del dinero generado por esas publicaciones. Pero eso también significa que hay otros que si, ya sea con las ventas en España o gracias a la exportación de su cómic.

Actualmente nuestro mercado sigue viviendo de material licenciado. Y si, puede ser que para que un cómic nacional tenga cierto éxito haga falta un precedente detrás, como haber hecho una parodia de un manga conocido; hacer la adaptación a cómic de una novela que se va a adaptar al cine; ser un youtuber famoso o haber salido en televisión. Pero a pesar de donde venimos, de estar en un mercado que consideraba los cómics como algo sin valor sólo para niños y que durante mucho tiempo se ha nutrido prácticamente sólo de licencias, la tendencia al cambio es patente.

En definitiva

Así que resiste y persevera. Porque puede que la distribuidora no se preocupe tanto del material que generas como del material licenciado; puede que la mayoría de librerías no confíen en tu producto antes de que tenga éxito; y puede que entre todos podamos hacer aun más para darnos a conocer al público. Pero el duro trabajo que estamos realizando entre todas las partes del sector, nadando a contracorriente, está empezando a cambiar sutilmente la marea.

De nuevo, esto no va de engañarse. En nuestro país aun faltan lectores ya no sólo para la industria, sino para el medio en general. Pero los booms no existen. Sólo trabajo constante (aunque a veces dé la impresión de que llegan personas a las que les viene el éxito de la nada y, lógicamente, den ganas de matarlos. Pero el boom nunca es tal como parece). Y aunque el éxito no sea inmediato, aunque la industria se niegue o simplemente no esté preparada para facilitarte las herramientas, insiste. Yo lo noto con Superbarna, que a base de insistir va calando cada vez más entre los lectores. E igual que yo, muchos otros con igual y mayor éxito.

Hay gente que sigue trabajando en dar a conocer nuestro medio a quienes les es desconocido para seguir ampliando la base de lectores. Hay editoriales esforzándose en dar opciones a obras nacionales. Hay librerías que se esfuerzan en destacar las creaciones de la industria. Y con el tiempo, gracias a esos 100 lectores que consigue una obra nacional; los 50 que consigue otra; los 20000 que consigue el youtuber o autor que viene de la televisión al cómic; y el trabajo de muchos más, hay motivos para pensar que la tendencia seguirá cambiando. Y que, por primera vez en mucho tiempo, nuestras creaciones tendrán protagonismo en las estanterías de nuestras propias librerías.

Así que, cuando en esas sesiones de dibujo nocturnas trabajando en tu próxima obra te asalten las dudas, sólo recuerda: Aunque no te des cuenta, estás formando parte de algo.

Los lectores llegarán.

Y contamos contigo.

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Encerrado en el Salón del Manga de Barcelona

Segunda parada de mi gira otoñal con Letrablanka: El Salón del Manga de Barcelona.

Las mismas diferencias de siempre

La semana pasada, casi toda la semana, se ha celebrado el Salón del Manga de Barcelona. Este año la cita ha durado 5 días y ha implementado varias novedades en cuanto a organización. No tanto en actividades o en la apuesta del Salón. Algo que me parece lógico, ya que es un evento que ha crecido enormemente y ofrece básicamente lo que el público general busca. Cuesta ir más allá sin arriesgarse a estropear la fiesta.

Personalmente, no tengo mucho problema en que el Salón sea “lo mismo de siempre”. Por un lado porque creo que cada evento tiene su función y personalidad propios. Y “diferente” no tiene porque significar “mejor.

Por el otro, porque aunque la apuesta se repita año a año, la experiencia del usuario es diferente de un certamen a otro. Cambian las novedades publicadas y anunciadas, los autores invitados, las proyecciones y, rizando el rizo de la evidencia, la gente que conoces y con la que interactuas de un evento a otro.

Perspectiva de stand

Mantuve varias charlas interesantes (como ya sabemos que ocurre en todos los eventos). Pero voy a centrar esta entrada en mi experiencia personal como expositor del Salón del Manga de Barcelona.

Especialmente, en el miedo compartido que sentía por la nueva norma de que los visitantes no podían volver a entrar tras salir. Como tantos otros, a sabiendas de los problemas de colas y aforo que sufre cada año el Salón del Manga de Barcelona, temía lo peor. No me adelanté a sacar conclusiones (como tantos otros, es justo decir). Pero mentiría si dijera que la medida no me generaba miedo y dudas. Temí que la gente que entrara no saliera y que gente con entrada se quedara eternamente fuera. No fue así.

El primero de los aciertos fue adelantar la apertura del Salón a las 9:00 en lugar de las habituales 10:00. Por un lado, se le daba a los madrugadores la oportunidad de adelantar su visita (y con ello, su salida). Por el otro, los que ponemos stands sabemos que la primera hora del día (las dos primeras en un salón tan grande) son “de reconocimiento”. Abrir a las 9 permitió que el fin del reconocimiento y la hora de comer se distanciaran. Contribuyendo a ofrecer más tiempo natural para ventas.

Normalmente, hay actividad durante la media mañana y tras la hora de comer. Este año, al menos en mi caso, no se percibió el bajón de la hora de comer. Tras el primer par de horas de reconocimiento, la densidad de visitantes fue una constante sin descanso hasta bien entrada la tarde.

Para el año que viene…

Como puntilla, añadiría que el año que viene, aprovechando que el festivo cae en jueves, volvería a repetir los 5 días, ya que no habrá ninguno totalmente laborable (el miércoles será como un viernes, y el viernes será puente y… bueno, viernes).

También procuraría que no hubiera stands “marginados” en el evento. En nuestra isla de 6 stands me tocó la parte de los 3 afortunados que estábamos bien situados. Teníamos enfrente a Planeta, Fnac y el bar del Salón (y en mi caso, una pequeña exposición a mano derecha que estaba claramente destinada a fomentar el interés porque los visitantes se acercaran a nuestra zona, lo cual fue de agradecer); pero los 3 a nuestra espalda tenían frente a sí una hermosa pared y permanecían a espaldas de todo el salón. Uno de ellos me propuso unirme a una queja colectiva. Personalmente no tuve problemas con mi ubicación (aunque me dio miedito cuando la vi en el plano), pero entiendo que los tuvieran al menos 2 de los 3 a nuestra espalda. El tercero al menos tenía una esquina coincidiendo con Planeta situada de cara al Salón.

Conclusión general

Mi conclusión personal es que, al abrir antes y no poder salir y volver a entrar, la primera tanda de gente se iba antes del Salón. Pero al no salir a comer, la afluencia general se mantenía al mediodía, evitando la habitual bajada de esas horas.

Si que se notaba que el bajón de la última hora llegaba antes que otros años. Pero no suponía un problema. Porque casi toda la gente de la tarde eran nuevos visitantes que no estuvieron durante la mañana. Y, desde la perspectiva de alguien que se tira todo el día en el stand, se agradece que la mayor densidad de gente venga por la mañana y mediodía, y que se calme en el último par de horas.

Los cambios -abrir a las 9, no permitir volver a entrar, cerrar a las 20 y la nueva distribución del espacio, repartiendo los stands comerciales en dos pabellones- fue positiva hasta cuotas insospechadas. Se eliminaron las colas y los problemas de aforo que perduraban desde 2013. La nueva organización permitió que los expositores gozáramos de más horas fuertes y que estas fueran de más a menos.

 

Despedidas

No quiero acabar la entrada sin añadir que, como siempre, fue un placer poder saludar a amigas como Belén Ortega; Irene y Laura de Xian Nu Studio; las chicas de Tomodomo, a Santi Casas, Jordi Ojeda, a varios lectores habituales y a otros nuevos, y a más gente que seguro que me dejo.

Esta semana toca la tercera parada de la gira: El Heroes Comic de Madrid

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“¿Como entro en el negocio?” Charlas con aspirantes

Una de las facetas más importantes de mi doble vida de autor-editor es ir de salón en salón para dar a conocer la editorial, sus obras y las mías propias. Es una tarea vital que, junto a mantener activo el catálogo, se convierte en una de las herramientas más importantes en el medio plazo a la hora de expandirse y crecer.

Desconocimiento del medio

La semana pasada emprendí uno de mis viajes por carretera cargado de libros y esperanzas para acudir a la Video Game Comic de Alicante. Fue un buen evento. Pese a ser sólo la cuarta vez que se celebraba y aun con el margen que tiene para crecer, se puede decir que estaba bien organizado y que no goza de una mala salud. Si la apuesta de stands sigue creciendo, y con ello la asistencia, puede acabar convirtiéndose en una cita realmente importante. Es un buen momento para reengancharse a sus futuras ediciones y acudir a aumentar su oferta.

Pero estaba hablando del acercamiento a los lectores…

En cada evento, además de promocionar, vender e incluso firmar mis publicaciones, siempre acaba surgiendo alguna charla que otra con aficionados y con aspirantes a profesionales con mayor o menor conocimiento del sector. A menudo, conocimiento minúsculo, lo cuál no es malo. Saberse ignorante e informarse es la prueba de que se es inteligente. Cuando me encuentro con terrenos inexplorados en mi profesión, preguntar a gente con más experiencia que yo es siempre mi primera herramienta.

En la VGC tuve algunas conversaciones de diversa índole con varios aspirantes a profesionales.

“¿Dónde puedo enseñar lo que hago?”

Todas empezaron de formas parecidas. O, al menos, con un interés en común: El de dar a conocer el propio trabajo entre profesionales. El miedo a enseñar su trabajo y a recibir consejos de “editoriales de verdad” es algo que suele intimidar, y acercarse a hacerlo a un pequeño stand da menos miedo (sólo un poco). Me lo tomo como un cumplido.

En honor a la verdad, en un stand no es el mejor momento para enseñar tu trabajo. Los que estamos ahí solemos estar pendientes de vender para recuperar la inversión y sacar algo para seguir invirtiendo, y si uno no está disponible para informar a un posible lector, se puede perder la oportunidad de que descubra nuestras obras.

Aunque incluso en un stand, siempre hay momentos mejores que otros para abordar a profesionales e informarse educadamente. Personalmente, intento sacar tiempo para atender estas conversaciones esporádicas y solventar dudas, porque todos necesitamos que nos asesoren en un momento u otro.

Conversaciones y recomendaciones

Una de las conversaciones fue con un chaval de unos 10 años, con mucho que mejorar y aun más ganas de dibujar. Me enseñó una serie de dibujos basados en los de autores que le gustaban. Me comentó que a él y a un amigo suyo les gusta crear historias juntos. Le recomendé que, ante todo, disfrutara de lo que hacía, y que crear historias basadas en otras está bien, pero que tuvieran en cuenta sus propias experiencias y lo que sentían con ellas para introducirlo en sus personajes para enriquecerlas. “¡Si! ¡Eso es lo que hacemos!” contestó con ilusión como si le hubieran confirmado que el tesoro que busca está exactamente dónde dice su mapa. Nos despedimos con un sincero y firme choque de puños entre autores.

Las otras dos conversaciones fueron con aspirantes… A novelistas. A ambos les comenté lo mismo: Que lo mejor es intentar probar suerte en editoriales que publiquen un material parecido al producto que propones. Mi editorial sólo publica (por ahora) cómic y manga, por lo que presentarme un proyecto de novela ahora mismo no tiene mucho sentido.

De todas formas, como decía más arriba, es lógico: Se tiene un interés en el mundillo y también un desconocimiento, por lo que hay que preguntar. La timidez es el enemigo.

“¿Puede hacer una prueba?” Tener algo que ofrecer

Una de las preguntas típicas en estos casos es la de preguntar por “una prueba para entrar”. Una aguerrida y en parte dulce madre que buscaba suplir la timidez de uno de los aspirantes a novelista, preguntó por la prueba de marras. “¿Hay alguna dirección donde el pueda enviar algo para hacer una prueba?”. Me pareció adorable, porque me recordó a mi propia madre cuando, siendo yo pequeño y sin tener ni yo -ni mi familia. Soy el primero con el gen- ni idea de como funcionaba este mundillo, preguntábamos cosas similares en los stands de las editoriales (o de las tiendas, qué mas daba) en los salones.

Cuando no conocemos el mercado, tendemos a idealizarlo y pensar que es como el de los países que tienen un mercado con una industria potente. Como si las editoriales de aquí tuvieran decenas de colecciones en marcha cual Marvel y se buscaran autores para desarrollarlas. Cuando, en realidad, lo que se buscan aquí son sobretodo proyectos de productos concretos para desarrollar.

Y éste es el consejo que siempre doy a aquellos que enseñan muestras de trabajo sin un proyecto detrás. Las muestras de trabajo están bien, pero salvo que se pidan expresamente, son inútiles sin no pertenecen a un proyecto concreto. Siempre hay algún proyecto suelto fomentado por la propia editorial que precise de la búsqueda de autores para desarrollarlo, pero en estos momentos, esa situación no es una constante en nuestra industria. Así que siempre es mejor venderse teniendo entre manos un proyecto concreto que ofrecer.

Conclusión

Es bueno ser cautos y humildes, pero no hay porqué ser tímidos. Lo bueno es lanzarse, preguntar y presentar. En los stands se pueden hacer algunos contactos (que, recordemos, es una de las 4 ces) y puede ser un buen momento para presentarse, pero no tanto para hablar de trabajo en profundidad. Aunque si te dan luz verde, adelante.

Si no has publicado nunca, que te publiquen en una editorial menor ya supondrá un salto en tu carrera. ¡Pero qué caray! No hay porque dejar de intentarlo en una editorial grande. Al fin y al cabo, si tienes un proyecto para convertirlo en un producto, no tiene porque no interesarle a una editorial de renombre.

En noviembre tengo cita en el Salón del Manga de Barcelona; el Heroes Comic de Madrid y el Salón del Manga de Getxo. Va a ser un mes movidito. Y seguro que surgirán más conversaciones con aficionados y aspirantes que esperan llegar a nuevas fronteras. Y como siempre, si las circunstancias lo permiten será un placer intentar atenderlas.

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Opinión sin spoilers de Spiderman Homecoming

Anoche por fin vi Spiderman Homecoming! Y mola. Mucho.
 
Eso si, no es una “peli de Spiderman”. Es una peli de un pupilo de Tony Stark con los poderes y valores de Spiderman.

Como adaptación de los cómics de Spiderman puede decepcionar mucho a quién la vea. Además de que es una película que no pretende ser más épica que ninguna otra, ya que es la primera aventura de un personaje que aun le falta mucho por crecer. Peter acaba de llegar y tendrá que esforzarse para conseguir hacerse un hueco.

Escencia intacta, escenario diferente

Es la peli perfecta tras la entrada que tuvo el personaje en “Capitán América: Civil War”. Y no podía desarrollarse de otra manera dadas las herramientas puestas sobre la mesa. Además, en mi opinión nos proporcionan la mejor versión y reinvención de El Buitre que se haya visto nunca.

Los ingredientes para que este Peter Parker se convierta en el Peter/Spiderman que todos conocemos están ahí, sobretodo al final de la película. Porque a pesar de que el escenario inicial es bastante distinto al que se ha visto nunca en los cómics, el personaje es totalmente fiel a su esencia dentro de ese nuevo marco.
Han tomado una decisión arriesgada: Pasar de contarnos el origen del personaje e incluir pocos ingredientes del universo de Spiderman (y los que hay, están muy alterados, pero funcionan dentro de la peli) centrándose en ubicarlo dentro del cada vez más extenso MCU. Yo creo que han tomado la decisión correcta. Se han centrado en las consecuencias lógicas para el personaje tras Civil War. Mirando para adelante en lugar de para atrás. El origen del personaje se ha contado en el cine 2 veces en menos de 15 años, no pasa nada por ahondar en él más adelante. Ya habrá tiempo para ello y para que Spiderman cree su propio universo ahora que ya nos lo han ubicado.
 
Tengo ganas de que Tom Holland haga pelis de Spiderman durante 10 o 20 años y que veamos al personaje en diferentes etapas de crecimiento. Si lo hacen bien, y tengo fe en que lo harán, será Asombroso. Será Espectacular.
 
Será Spiderman.
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Valorar un proyecto: La norma de las Cuatro Ces

Últimamente estoy metido en muchos proyectos, tanto propios como consultor de colegas de profesión que piden mi opinión sobre un proyecto u otro. Como es natural, siempre surgen cuestiones a valorar más allá de lo artístico.

“¿Sale a cuenta involucrarse?”, “¿Cuánto dinero voy a sacar por el tiempo que voy a dedicarle?”, “No quiero que me vendan la moto y trabajar gratis a cambio de ‘promoción’ y me estafen…”

Son cuestiones sensatas que todos nos planteamos antes de involucrarnos en un proyecto. Especialmente si es un proyecto ajeno a nosotros, ya que los actos de fe son más complicados cuando se trata de la fe de otra persona. Aunque a veces sean necesarios en mercados pobres que no van a crecer sin esfuerzo de nadie, como en este mercado nuestro de las viñetas,

En cualquier caso, en todos los proyectos existen preocupaciones y miedos comunes, y en todas las conversaciones al respecto llegamos siempre a la misma conclusión básica: No hay que trabajar a cambio de nada.

Parece un concepto básico. De hecho, lo es. Pero no todo el mundo tiene la misma destreza a la hora de sacar la vara de medir para valorar si sale a cuenta o no involucrarse en un proyecto que nos va a requerir tiempo y esfuerzo.

Valores propios y ajenos: Carrera, mercado y proyecto.

Trabajar gratis es inviable. Siempre hemos de tener claro que tenemos un valor y que tenemos que hacernos valer.

¿Pero cuánto valor tenemos exactamente en el actual punto de nuestra carrera?

¿Y el proyecto en si, cuanto valor tiene? ¿Y el mercado en el que se va a mover?

Que a veces se nos presentan oportunidades de participar en grandes proyectos dentro de mercados de mierda es una realidad. Que a veces es nuestra única salida para despuntar en ese mercado y que nos permita hacerlo crecer o acceder a otro, por desgracia, también lo es. Al menos, entre las personas que hemos tenido la mala fortuna de nacer y crecer en un país en el que el mercado de nuestra vocación es pobre.

Pero una cosa no quita la otra: Estemos en el mercado en el que estemos y sea cual sea el punto de nuestra carrera, de todos los trabajos hay que sacar algo. Aunque a veces nuestro valor, el del proyecto o el del propio mercado no nos permita una rentabilidad económica inmediata y/o satisfactoria.

Y para asegurarnos de saber si vale la pena embarcarnos en un proyecto, existe lo que personalmente he bautizado como…

La norma de las Cuatro Ces

Todos los proyectos requieren tiempo y esfuerzo en mayor o menor medida

Las Cuatro Ces son los cuatro tipos de recompensas que podremos sacar de cualquier proyecto y que valdrá la pena valorar antes de involucrarnos. Tenemos que asegurarnos siempre de que vamos a conseguir al menos una de ellas en los trabajos que nos propongamos realizar:

Caché:

Lo que suelen vendernos como “trabajar por promoción”. A menudo suele ser un eufemismo para vendernos la moto (al menos cuando el proyecto tiene poco o nulo valor). Trabajar por promoción no es malo per se, siempre que esta sea real y eleve nuestro caché. Es decir: Nuestro valor en el mercado por nuestra popularidad o experiencia contrastada.

Si en tu sector ya eres una persona reconocida no te saldrá a cuenta trabajar a cambio de caché. Lo más probable es que tú se lo des al proyecto en lugar de a la inversa. Así que hay que valorar: ¿Tu popularidad y tu valor profesional bajará, se mantendrá igual o subirá después de haber trabajado en el proyecto? El amor propio está bien, pero el orgullo está prohibido a la hora de valorar nuestro propio caché. La objetividad es primordial.

Conocimientos:

¿Nos van a obligar a utilizar unas herramientas o sistema de trabajo a los que no estamos habituados? ¿Interesa aprenderlos y vivir la experiencia? ¿Nos serán útiles en futuros proyectos? ¿Ganar esos conocimientos elevarán nuestro valor como profesionales?

Un buen profesional es consciente de que la formación no acaba nunca. Incluso a un veterano con caché puede interesarle realizar un proyecto a cambio de conocimientos que utilizar en futuros trabajos. Como suele decirse, el conocimiento es poder.

Contactos:

Estrechar las manos adecuadas y colaborar con la gente adecuada puede abrirnos muchas puertas por diferentes motivos. A veces porque nos dirigen al público adecuado; otras veces porque tienen conocimientos o herramientas que no tenemos; otras porque encontraremos un equipo con una gran sinergia para trabajar; y otras porque nuestros trenes van por la misma vía y el suyo ya ha pasado por paradas que pueden ahorrarnos… a cambio de algo. Ninguno queremos trabajar a cambio de nada, y en el mundo real eso incluye a los contactos que podamos conseguir.

Capital:

La clave del meollo. El dinero. Necesario para invertir en comida, facturas, ahorros, negocios, ocio y vivir en general. Cuando un proyecto nos ofrece un capital equivalente al tiempo que va a conllevarnos, poco más hay que pensar.

Pero hay proyectos/mercados que por H o por B no pueden ofrecernos un capital en proporción al tiempo invertido. Por más que lo deseen y lo deseemos.

Hay mercados cuyos proyectos son verdaderos actos de fe, que contribuyen a alimentar y hacer crecer a un mercado pobre. O que tenemos la esperanza que lanzándolo en un mercado pobre nos abra las puertas para acceder a un mercado más rico. A un mercado con una industria más en movimiento que pueda ofrecernos un capital en proporción a nuestro trabajo.

Conclusión

Caché, Conocimientos, Contactos y Capital. De todos los trabajos y proyectos hay que sacar al menos una de las Cuatro Ces. Y esto vale para todos, tanto si eres guionista, dibujante, modelo o si trabajas en una ferretería.

A un profesional con Caché y Contactos le interesará trabajar por Capital, y puede que por Conocimientos. Aunque puede que alguna vez se tope con un proyecto que le ponga en Contacto con alguien que eleve su Caché a un nuevo nivel y pueda permitirse trabajar en ello a pesar de que le suponga menos Capital.

Alguien que no tenga ni Caché ni Contactos probablemente le interesará poner sus Conocimientos al servicio de un proyecto que pueda proporcionárselos, aunque le suponga ganar poco o ningún Capital.

A alguien que tenga Caché, Contactos y Conocimientos básicamente le interesará trabajar por Capital, por lo que deberá hacerlo en proyectos y mercados que sean capaces de proporcionárselos.

Proyectos y mercados a los que llegará o habrá llegado por encima de su competencia… a base de tener Caché, Conocimientos y Contactos.

 

 

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El mes de mayo de Superbarna ¡Todo lo que necesitas saber!

¡”Superbarna: Nananananana-ná” ya está al alcance de todos desde el mes de mayo! 😀 Mi segundo cómic (bueno, técnicamente llevo 11, pero los cuento un poco como quiero) no sólo ha sido publicado, sino que ayer, viernes 12 llegó a las librerías de todo el país. Como consecuencia, va a ser un mes movidito al respecto. ¡Así que aquí va una entrada para aquellos que queráis seguirnos la pista al cómic y a su autor!

El cómic

Superbarna es mi serie de superhéroes. Acción humor y aventura se mezclan para crear una serie amena y divertida con espacio para la emoción y la épica. Cada cómic publicado de Superbarna recopila cierta cantidad de números de la serie para que haya una aventura completa en un solo tomo. Como buena serie de superhéroes que es, de cada nuevo número salen diferentes ediciones, cada una con una diferente cubierta alternativa. El primero contó con una cubierta alternativa de Nacho Fernández, autor de sobras conocido en nuestro país, y el segundo con una de Leo Castellani, autor con carrera en Marvel y Disney.

“Superbarna: Nananananana-ná” es el segundo volumen de la serie y recopila los números 3 a 5 de la misma. En esta ocasión y aun privado de sus superpoderes, Alex investigará para dar con el llamado “asesino del Barral”. Por el camino encontrará a Bataman-man, un autoplocamado vigilante del gotham barrio de Barna City que vela por la seguridad del mismo equipado con su batamanta oscura, junto a su no tan inseparable y no tan juvenil compañero, Suéter de pico boy.

De izquierda a derecha: Las edición normal de Primeras torpezas y Nananananana-ná y sus respectivas variant cover (Nacho Fernández y Leo Castellani)

Superbarna en el mes de mayo

Procuro tener al día el calendario de eventos de la web, pero aquí os dejo un resumen de los actos y eventos relacionados con Superbarna en el mes de mayo. Apunte general: En todas las presentaciones y sesiones de firmas apuntadas en esta entrada tendréis ocasión de conseguir los dos cómics publicados hasta la fecha en un pack de 10 euritos 😉

Día del Cómic Gratis

El 13 de mayo se celebra el Día del Cómic Gratis. Es un día que promueve la lectura de cómics y en el que librerías, editoriales y autores participan de diferentes maneras para contribuir a que los lectores acudan a las librerías y se lleven un cómic gratis: Algunas editoriales imprimen material específico para regalar, otras hacen ofertas o colaboran con otras editoriales e incluso librerías para imprimir un ejemplar gratuito que regalar entre todas.

Y algunos autores, como es el caso que nos ocupa, vamos a firmar ejemplares para promover que los lectores se animen a acudir a la librería y que se lleven su correspondiente ejemplar gratuito con su compra. Así que, en el Día del Cómic Gratis, estaré toda la tarde en la librería Landromina de Terrassa vendiendo y dedicando ejemplares tanto de “Primeras Torpezas” como de “Nananananana-ná”, los dos volúmenes de Superbarna aparecidos hasta la fecha.

Entrevista en Radio Gavá

¡Eso es! El martes 16 a las 8:55 me entrevistarán acerca de Superbarna y mi trayectoria como autor-editor en el programa “El 5º fantástico” de Radio Gavá, un programa especializado en cómic. La entrevista es en directo, pero en cualquier caso, los podcast de los programas transmitidos están disponibles aquí y podréis escuchar o descargar el del programa en cuestión a partir del miércoles 17. Y si queréis escucharlo en directo, podréis hacerlo en el 91.2 o a través de la web de la emisora.

Presentación en Norma Comics Sabadell

Tras hacer acto de presencia en Terrassa, el viernes 19 de mayo a las 19:00 le tocará el turno a una presentación y sesión de firmas en la mítica Norma Comics Sabadell.

Presentación en Skalibur

Rubí es una localidad poco conocida a nivel general, pero increíblemente céntrica. Está a pocos minutos de Barcelona, Sabadell y Terrassa, justo en el centro del huracán, y desde hace ya bastantes años tiene una base de aficionados al cómic nada despreciable. Buena prueba de ello es que goza de su propia librería especializada, Skalibur, que abrió sus puertas en 2010, en plena crisis, y ahí siguen a día de hoy. Será la última parada de mi ruta particular por el vallés en el mes de mayo y tendrá lugar el viernes 26 a las 19h