¿Cómo funciona el mundo de la edición? Información Básica para novatos

Los profesionales que ya trabajamos en el mundo de la edición a veces nos llevamos las manos a la cabeza con ciertas dudas o afirmaciones equivocadas que tienen algunas personas sobre su funcionamiento.

Pero es lógico. Cada uno es experto en su campo, pero en campos ajenos podemos asumir o deducir información equivocada. Especialmente si nos han informado mal. También es posible que interpretemos mal una información correcta por nuestra falta de experiencia. Por algo se dice que “cuando el alumno está listo, el maestro aparece”.

En lo que se refiere a la edición, he detectado que las dudas de aspirantes a profesional suelen venir de mezclar situaciones y conceptos. Además de la propia inexperiencia.

En Letrablanka hace poco recibí un mail de alguien que quería publicar una obra y preguntaba, entre otras cosas, si tenía que pagar por la edición.

Me molesté en hacerle un breve resumen del funcionamiento del mundo editorial y de sus opciones de edición dentro del mismo. Esta entrada es una adaptación y ligera ampliación de dicho correo. Servirá para aclarar conceptos y funcionamiento básico a aquellos que aun no los conozcan.

Antes de empezar, aclaro que cada editorial, libro y situación es un mundo, y el lanzamiento y características de cada uno puede tener sus propios matices y particularidades.

Esta es una información muy básica y estandarizada:

Figuras editoriales y sus papeles

Autor/a: Quien hace la obra.

Editorial: La empresa que se encarga de publicar la obra en un libro bajo su sello editorial y paga los gastos de producción, así como tomar decisiones comerciales que pueden llegar a influir en decisiones artísticas del producto (el libro).

Imprenta: La empresa que imprime el libro y cobra por su impresión.

Distribuidora: La empresa que vende el producto y se lo hace llegar a las tiendas que deciden comprarlo para venderlo en su comercio. Habitualmente la distribuidora se queda un 55% del precio del libro y se lo vende a la librería a un 75% aproximadamente. La librería lo vende al lector al 100%.

Cuando las editoriales hablan de “ejemplares vendidos” se refieren a los ejemplares vendidos de la distribuidora a la librería. No a los vendidos de la librería al lector.

Opciones de publicación

1) Obra o proyecto de obra buscan editorial para lo que surja:

Tú haces una propuesta editorial a una editorial (“me gustaría publicar este libro”). Si la editorial le ve potencial como producto y le interesa convertir tu proyecto en libro, se firma un contrato. Este contrato dice que tu obra y los derechos sobre tu obra son tuyos, pero le cedes los derechos a la editorial para que trabaje con ella durante X tiempo (reconociendo tu autoría y pagándote tu parte, claro). Dependiendo de como se geste el proyecto, se puede dar el caso de que los derechos sobre tu obra no caduquen. Por ejemplo, cuando la editorial empieza a trabajar en el proyecto estando éste en una fase muy embrionaria y siendo la obra final el resultado del trabajo conjunto con la editorial (en estos casos hablamos de “obras de la casa”).

La editorial se encarga de pagar todos los gastos, incluido pagarte a ti. Lo normal es que te paguen entre un 8% y un 12% del precio de venta del libro sin IVA. Es decir, se le resta el IVA al PVP y de ahí se calculan todos los porcentajes. Puede que te paguen un adelanto de X ejemplares o puede que no. Depende de cada caso.

2) Autoedición:

Aclaración de conceptos

A veces, cuando alguien que no sabe como funciona el mundo editorial quiere publicar una obra, se hace preguntas como “¿tengo que pagar por la edición?” (no son pocos los que me han preguntado esto en Letrablanka) o incluso “¿como se decide el precio de salida?”.

Eso no son preguntas de autor, son preguntas de edición. Quien desconoce el mundo editorial a veces cree que publicar un libro con una editorial es como ir a una copistería y encargar 100 carteles y que te cobren. No va por ahí la cosa.

Aclaración importante: Un libro no sólo representa al autor, sino a la editorial que decide publicarlo. Por lo que es lógico que las decisiones comerciales y de diseño pasen más por la editorial (que es quien paga todos los gastos) que por el autor o autora de la obra.

Si una editorial decide publicarte, es posible que se te pida opinión de ciertos aspectos. Pero a última hora son decisiones editoriales porque, aunque las páginas de su producto contengan tu obra, sigue siendo su producto, financiado por la editorial y del cuál tú te llevas tu parte. (Nótese la diferencia entre “obra”, “libro” y “producto” a lo largo de la entrada).

Si quieres tener control absoluto de las decisiones editoriales (portada, logotipo, tipo de papel, diseño del libro, etc. etc.) y no tener que rendirle cuentas a nadie, deberás apostar tu propio dinero. Ahí entra la autoedición.

Autoeditarse

Autoeditarse significa publicar el libro por tu cuenta. Encargándote de ponerle ISBN, buscar una distribuidora (o buscar alternativas, como venderlo en eventos o tienda online), pedirle presupuesto a una imprenta, pagar la impresión a la imprenta independientemente de las ventas del libro…

No hay que confundir “autoeditarse” con “hacer un fanzine”. Aunque a veces haya fanzines considerados como tal que en realidad lo que están haciendo es autoeditarse (y viceversa).

El precio de portada se decide haciendo números, calculando cuanto te cuesta producir el libro, cuantos ejemplares necesitas vender para recuperar la inversión y que te queden suficientes que vender para sacar beneficios. Un crowdfunding sería la forma más segura de intentar llevarlo a cabo. Un crowdfunding también es un marrón curioso, pero es una apuesta mucho más segura.

Una opinión personal por si os decantáis por la autoedición: Huid de las imprentas digitales y trabajad con imprentas tradicionales.
En una imprenta tradicional deberéis hacer mínimo 1000 ejemplares porque por imprenta tradicional los caros son los primeros 1000 y apenas varía el precio de hacer 500 a hacer 1000, pero proporcionalmente esos ejemplares serán MUCHO más baratos que los 100, 200 o 500 que hagáis por imprenta digital.
Por imprenta digital será muy complicado que encontréis un precio para poner un PVP razonable que os permita recuperar lo invertido en el libro y ganar lo suficiente para obtener beneficios y pagar una segunda edición con los beneficios de la primera si consiguierais venderla entera.
Últimamente hay alguna imprenta digital que afirma tener precios competitivos y lograr igualar el precio unitario con el de las imprentas tradicionales sin necesidad de encargar 1000 ejemplares. Si es así, estupendo, pero en todo caso investigad, comparad, y no descartéis automáticamente la imprenta tradicional por la cifra de 1000 ejemplares sin haber pedido y comparado presupuestos antes.

3) Editoriales con servicios de autoedición:

Esta opción es la del “sí, pero no”. Es como autoeditarse, pero a través de una empresa que te cobra por ello.

Últimamente han surgido “editoriales” cuyo catálogo está compuesto exclusivamente por obras autoeditadas. Es decir, obras de gente que quiere autopublicarse como en la opción 2, pero que no tienen construida la maquinaria para hacerlo (contacto con la imprenta, distribuidora que le distribuya, formalismos para solicitar ISBN…) y no saben o no quieren construirla. Ahí entran este tipo de editoriales. En realidad podrían definirse mejor como “empresas de servicios editoriales para autoedición”. Este tipo de empresas tienen sus ventajas que ahora veremos, pero hay que huir de aquellas que intentan hacerse pasar por editoriales de verdad (y no. No pienso matizarlo).

3.1 Empresas DE servicios editoriales para autoedición

Son una empresa editorial que ya tiene construida toda la maquinaria interna para publicar. Pero en lugar de hacer fabricar y generar catálogo propio, se dedican a vender sus servicios a gente que no tiene los medios para autoeditarse. Lo cuál no está mal. No deja de ser una forma de autoeditarse, pero formando parte de un catálogo más grande. Por lo que podrías beneficiarte de los fans que ya tenga la empresa como “editorial”.

3.2 Editoriales CON servicios de autoedición

Además de las empresas de servicios editoriales, también hay editoriales tradicionales con servicios de autoedición. Mi opinión personal es que esto no es una opción real a tener en cuenta. ¿Por qué? Pues…

Si envías tu proyecto a una editorial, y esta confía en dicho proyecto para convertirlo en un libro, lo publicará ella misma. Apostará su dinero para lanzar el producto al mercado e intentar sacar beneficios. Si no lo publican con su dinero pero pretenden publicártelo en un sello de autoedición en el que tengas que pagar tú es como decir:

“No creemos que producir tu libro nos vaya a dar dinero. ¡Pero seguro que a ti si! Deberías apostar tu propio dinero pagándonos para que te lo publiquemos y seguro que te enriqueces. Creemos que nosotros no nos habríamos enriquecido publicándolo. ¡Pero seguro que a ti te irá GENIAL”.

Es raro.

Decidir la mejor opción para ti

Por defecto no hay una opción mejor que otra. Cada una se ajustará mejor a cada tipo de proyecto. Incluso la opción 3. Bueno, la 3.1. La opción 3.2 personalmente me parece una canallada. A partir de ahora, cuando hable de “la opción 3” me refiero a la 3.1.

La opción 1 es la más cómoda para el autor, aunque cede el control sobre su obra a cambio de no tener que invertir en ella.

La opción 2 es la más arriesgada económicamente y te comes TODOS los quebraderos de cabeza. Pero si el libro funciona vas a ganar mucho más, ya que el producto te pertenece por completo. ¡Al que algo quiere, algo le cuesta!

La opción 3… Suele ser proporcionalmente muy cara (300 o 500 euros para 50 o 100 ejemplares y venderlos por tu cuenta). Mi opinión es que no es una opción pensada para profesionales. Está más destinada a gente que es profesional de otro campo pero que también dibuja o escribe y le hace ilusión tener una obra editada. Lo cuál no es malo en absoluto. El mundo de la edición es un mundo que se sirve del arte, y el arte está para disfrutarlo. Así que si por hobby alguien quiere editarse un libro y vender algunas copias a sus vecinos, es fantástico y precioso.

Pero incluso si tienes aspiraciones profesionales,  la opción 3 tiene sus pros:

  • Es una buena forma de tener tu trabajo editado y delegar tareas como la maquetación.
  • Tener a mano un ejemplo bien editado de tu trabajo y tenerlo de muestra.  Así podrás mostrar a otros profesionales del sector lo bien que puede quedar tu trabajo editándolo. Cuando una editorial ve un proyecto, lo visualiza cual diamante en bruto e imagina como luciría y si podría funcionar. Así que mostrarle una edición física sin necesidad de que se la imagine quizá te ayude a abrirte puertas.

Espero que esta entrada os haya sido útil para saber como funciona el mundo editorial… ¡o para pasarle esta entrada a quien os pregunte y ahorraros unas cuantas explicaciones básicas!

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