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Valorar un proyecto: La norma de las Cuatro Ces

Últimamente estoy metido en muchos proyectos, tanto propios como consultor de colegas de profesión que piden mi opinión sobre un proyecto u otro. Como es natural, siempre surgen cuestiones a valorar más allá de lo artístico.

“¿Sale a cuenta involucrarse?”, “¿Cuánto dinero voy a sacar por el tiempo que voy a dedicarle?”, “No quiero que me vendan la moto y trabajar gratis a cambio de ‘promoción’ y me estafen…”

Son cuestiones sensatas que todos nos planteamos antes de involucrarnos en un proyecto. Especialmente si es un proyecto ajeno a nosotros, ya que los actos de fe son más complicados cuando se trata de la fe de otra persona. Aunque a veces sean necesarios en mercados pobres que no van a crecer sin esfuerzo de nadie, como en este mercado nuestro de las viñetas,

En cualquier caso, en todos los proyectos existen preocupaciones y miedos comunes, y en todas las conversaciones al respecto llegamos siempre a la misma conclusión básica: No hay que trabajar a cambio de nada.

Parece un concepto básico. De hecho, lo es. Pero no todo el mundo tiene la misma destreza a la hora de sacar la vara de medir para valorar si sale a cuenta o no involucrarse en un proyecto que nos va a requerir tiempo y esfuerzo.

Valores propios y ajenos: Carrera, mercado y proyecto.

Trabajar gratis es inviable. Siempre hemos de tener claro que tenemos un valor y que tenemos que hacernos valer.

¿Pero cuánto valor tenemos exactamente en el actual punto de nuestra carrera?

¿Y el proyecto en si, cuanto valor tiene? ¿Y el mercado en el que se va a mover?

Que a veces se nos presentan oportunidades de participar en grandes proyectos dentro de mercados de mierda es una realidad. Que a veces es nuestra única salida para despuntar en ese mercado y que nos permita hacerlo crecer o acceder a otro, por desgracia, también lo es. Al menos, entre las personas que hemos tenido la mala fortuna de nacer y crecer en un país en el que el mercado de nuestra vocación es pobre.

Pero una cosa no quita la otra: Estemos en el mercado en el que estemos y sea cual sea el punto de nuestra carrera, de todos los trabajos hay que sacar algo. Aunque a veces nuestro valor, el del proyecto o el del propio mercado no nos permita una rentabilidad económica inmediata y/o satisfactoria.

Y para asegurarnos de saber si vale la pena embarcarnos en un proyecto, existe lo que personalmente he bautizado como…

La norma de las Cuatro Ces

Todos los proyectos requieren tiempo y esfuerzo en mayor o menor medida

Las Cuatro Ces son los cuatro tipos de recompensas que podremos sacar de cualquier proyecto y que valdrá la pena valorar antes de involucrarnos. Tenemos que asegurarnos siempre de que vamos a conseguir al menos una de ellas en los trabajos que nos propongamos realizar:

Caché:

Lo que suelen vendernos como “trabajar por promoción”. A menudo suele ser un eufemismo para vendernos la moto (al menos cuando el proyecto tiene poco o nulo valor). Trabajar por promoción no es malo per se, siempre que esta sea real y eleve nuestro caché. Es decir: Nuestro valor en el mercado por nuestra popularidad o experiencia contrastada.

Si en tu sector ya eres una persona reconocida no te saldrá a cuenta trabajar a cambio de caché. Lo más probable es que tú se lo des al proyecto en lugar de a la inversa. Así que hay que valorar: ¿Tu popularidad y tu valor profesional bajará, se mantendrá igual o subirá después de haber trabajado en el proyecto? El amor propio está bien, pero el orgullo está prohibido a la hora de valorar nuestro propio caché. La objetividad es primordial.

Conocimientos:

¿Nos van a obligar a utilizar unas herramientas o sistema de trabajo a los que no estamos habituados? ¿Interesa aprenderlos y vivir la experiencia? ¿Nos serán útiles en futuros proyectos? ¿Ganar esos conocimientos elevarán nuestro valor como profesionales?

Un buen profesional es consciente de que la formación no acaba nunca. Incluso a un veterano con caché puede interesarle realizar un proyecto a cambio de conocimientos que utilizar en futuros trabajos. Como suele decirse, el conocimiento es poder.

Contactos:

Estrechar las manos adecuadas y colaborar con la gente adecuada puede abrirnos muchas puertas por diferentes motivos. A veces porque nos dirigen al público adecuado; otras veces porque tienen conocimientos o herramientas que no tenemos; otras porque encontraremos un equipo con una gran sinergia para trabajar; y otras porque nuestros trenes van por la misma vía y el suyo ya ha pasado por paradas que pueden ahorrarnos… a cambio de algo. Ninguno queremos trabajar a cambio de nada, y en el mundo real eso incluye a los contactos que podamos conseguir.

Capital:

La clave del meollo. El dinero. Necesario para invertir en comida, facturas, ahorros, negocios, ocio y vivir en general. Cuando un proyecto nos ofrece un capital equivalente al tiempo que va a conllevarnos, poco más hay que pensar.

Pero hay proyectos/mercados que por H o por B no pueden ofrecernos un capital en proporción al tiempo invertido. Por más que lo deseen y lo deseemos.

Hay mercados cuyos proyectos son verdaderos actos de fe, que contribuyen a alimentar y hacer crecer a un mercado pobre. O que tenemos la esperanza que lanzándolo en un mercado pobre nos abra las puertas para acceder a un mercado más rico. A un mercado con una industria más en movimiento que pueda ofrecernos un capital en proporción a nuestro trabajo.

Conclusión

Caché, Conocimientos, Contactos y Capital. De todos los trabajos y proyectos hay que sacar al menos una de las Cuatro Ces. Y esto vale para todos, tanto si eres guionista, dibujante, modelo o si trabajas en una ferretería.

A un profesional con Caché y Contactos le interesará trabajar por Capital, y puede que por Conocimientos. Aunque puede que alguna vez se tope con un proyecto que le ponga en Contacto con alguien que eleve su Caché a un nuevo nivel y pueda permitirse trabajar en ello a pesar de que le suponga menos Capital.

Alguien que no tenga ni Caché ni Contactos probablemente le interesará poner sus Conocimientos al servicio de un proyecto que pueda proporcionárselos, aunque le suponga ganar poco o ningún Capital.

A alguien que tenga Caché, Contactos y Conocimientos básicamente le interesará trabajar por Capital, por lo que deberá hacerlo en proyectos y mercados que sean capaces de proporcionárselos.

Proyectos y mercados a los que llegará o habrá llegado por encima de su competencia… a base de tener Caché, Conocimientos y Contactos.

 

 

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Héroes sin capa

 

Hay muchos tipos de héroes.

Algunos son más reconocidos que otros, a algunos no se les reconoce. E incluso a algunos que no lo son se les llama héroes para definir una gran gesta complicada e inusual dentro de su campo. Muchos son reales, muchos otros de ficción. Algunos tienen dos trabajos para cuidar de los suyos, otros llevan capa. Y así podríamos seguir hasta el infinito.
Todos tenemos a nuestros propios héroes. Seguro que tú también tienes los tuyos y lo son para ti por uno u otro motivo.

Los míos sois vosotros, los autores y autoras, librerías, editoriales y demás profesionales de este mundillo. Especialmente los de aquellos mercados aun por expandirse, como el nuestro. Porque si aún no os lo había dicho nadie, ya os lo digo yo: Sois héroes.

Sois mis héroes porque hacéis que sienta que no lucho solo. El mundo del cómic español está lleno de tensión y de pasión. Hay cantidad de artistas que escriben y dibujan como si no hubiera un mañana, a menudo compaginándolo con otros trabajos, o incluso aceptando un pago insuficiente por su esfuerzo, resignándose, conscientes de que aquí aun no somos suficientes y cruzando los dedos por haber dado un paso más para contribuir a que lo seamos.

Sois mis héroes todos aquellos que dibujáis, escribís, divulgáis, editáis y vendéis las emociones en viñetas de éste mundillo nuestro. Los que no os resignáis a un trabajo “normal” que no os llene, los que no tenéis más remedio que compaginarlo con un trabajo que no os llene. Los que ya habéis encontrado un hueco para subsistir dentro o fuera de nuestro mercado, pero siempre entre viñetas. Los que lo seguís intentando. Los que estáis empezando. Los que estáis acumulando experiencia esperando que llegue vuestro momento.

Porque en el fondo sabemos que no es culpa nuestra. Porque en el fondo sabemos que estamos en el lugar equivocado en el momento equivocado, y que la mayor parte de problemas que surgen trabajando en nuestro mercado parten de lo mismo. Porque por mucho que hablemos de porcentajes, precios por página insuficientes o directamente inexistentes y demás, la verdad es simple y más sencilla: Aun no tenemos suficientes lectores.

Los tendremos algún día, no me cabe la menor duda. Porque basta con echar la vista unos años atrás para comprobar que somos cada vez más relevantes, más aceptados, más conocidos… y es gracias a todos. Es gracias a esa adaptación cinematográfica; a esa librería que decidió añadir viñetas a su repertorio; a esos editores que buscaron fórmulas para acercar el cómic allá donde no había estado antes; a los que siguen buscando nuevas; a los lectores que leen, disfrutan y recomiendan; a esos eventos que atraen a conocidos y desconocidos; a esos periodistas y redactores que ayudan a la divulgación; a los que trabajan para que el cómic llegue a bibliotecas y colegios…

Aún falta un poco. Nos hacen falta algunos amigos más que disfruten con lo que hacemos. Una base sólida. Todos los grandes mercados la tienen para conseguir vivir no sólo de licenciar, sino también de crear. Pero estamos en ello, y acabará llegando.

Acabará llegando y será gracias a todos, porque sois héroes, y todo el mundo sabe que en el mundo de los cómics los héroes llegan para salvar el día.